miércoles, 15 de febrero de 2017

ADAGIO

Antes de hablar, pide permiso.
Córtale olas al mar.

Vengo a llorar a los parques
para suplir la falta de lluvia.
Ando rápido, a ninguna parte,
como movida por el sueño.

Llama antes de entrar.
No tengo remedio.

Tengo frío y me desnudo,
me arranco la ropa mojada de ausencias.
A tiras,
la piel se descubre.
Caireles de besos
se funden conmigo.
De sangre, en mi rostro,
se hacen las noches
el amor en silencio.

Las estrellas apagadas
me pertenecen.

Pétalo a pétalo
caen deambulantes las palabras
del cielo de tu boca
al mar de mis delirios,
como si nada, aparte de mí,
pudiese hundirse en mi carne
tan plácidamente como yo lo hago.

Sólo yo clavo tan honda esta bandera
en la herida más transitada de mi pecho...

pero siempre cicatriza
(pero siempre resucito).

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